Ya está aquí, ya llegó la nueva obra de James Cameron, Avatar. Una vez más el tío Cameron se ha puesto detrás de la cámara dispuesto a gastar una importante cantidad de dinero.
La película narra la historia de un ex-marine, confinado en una silla de ruedas, el cual es enviado al planeta Pandora, en donde se extrae un material para la Tierra. Para poder sobrevivir al entorno tóxico del planeta, se convertirá en un híbrido entre los humanos y los nativos de Pandora, los Na’vi. Tiene la misión de infiltrarse entre ellos puesto que son un incoveniente para la extracción del mineral, y allí conocerá una chica que le hará ponerse en medio de los dos frentes.
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Todo el mundo está ansioso por este estreno, los fans de la obra de Cameron llevan esperando mucho tiempo, en la red llevan años hablando de la peli. He de confesar que yo era seguidor de Cameron, y por eso considero que hay que darle una oportunidad, eso lo primero de todo.
Pero me preocupo, ¿por qué?, por las comparaciones que se hacen con Titanic, incluso realizadas por uno de sus propios productores John Landau, alabando el uso de las nuevas tecnologías, que han sido pioneras para la realización del film, como en su día sucedió con Titanic, y que se han utilizado necesariamente para poder contar una historia que de otra manera sería imposible contar.
En contra de lo que piensan muchos (y muy cercanos a mí) considero que Titanic es una historia mediocre contada en un escenario de lujo. Sé que ganó muchos premios y es una de las películas de la historia del cine y todo eso. Pero personalmente no la tengo tan bien valorada.
Pues bien, espero que Avatar no sea un nuevo Titanic. Rezo para que esto no le suceda a Cameron otra vez. Por eso llamo a la calma, que todo tipo de publicidad de masas no nos lleve hacia la locura, y a mantener la sangre fría frente a uno de los estrenos de la temporada.
Si ya tienes la entradas, tampoco te castigues, vete a verla y cuéntanos, de todas formas, siempre nos quedarán los Aliens, Abyss, y Terminators.








Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”
Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:
1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.